La memoria es un ente intangible que hace referencia a hechos pasados que podemos recordar. Desde hace años se sabe que la memoria es traicionera y que cada vez que recordamos modificamos ese recuerdo en mayor o menor medida y creamos un pseudorecuerdo, es por tanto muy fácil contaminar nuestra memoria de una forma casi inconsciente.

Desde el principio del psicoanálisis con Freud a la bandera, se creía que había una serie de recuerdos que bloqueamos debido al temor de afrontarlos, éstos podían venir en forma de sueños extraños y repletos de significados, creía que la histeria venía de . Aunque se ha demostrado que los sueños parten del recuerdo como base, hay que constatar que todo esto es ciencia popular y de ficción.

Esta teoría sugiere que la presencia de “verdades escondidas” en tu psique se pueden manifestar en esta teoría de diversas maneras: ataques de pánico, disfunción eréctil, etc y mediante terapia podemos recuperar esa memoria perdida y vencer nuestro trauma. Desgraciadamente para los amantes del cine, esta teoría no se sostiene y lleva años en desuso, a pesar de que lo vemos continuamente en el cine. No en vano, tras un hecho traumático sí que podemos sufrir una pérdida de memoria, pero esta se conoce como “amnesia disociativa” y hace referencia a que nuestros recuerdos se han hecho añicos, como un cristal cuando se rompe, sin embargo, esos recuerdos no tienen porqué estar acechándonos en segundo plano y se trata de algo más común de lo que la gente cree. Por ejemplo la resaca del día después en el que muchas cosas que hemos hecho o hablado son olvidadas por nuestro cerebro y tenemos dificultades para recordar la noche, este mecanismo sin embargo, no tiene nada que ver con el psicoanálisis sino más bien de una reacción biológica natural.

De nuevo volvemos al tema cinematográfico ya que es la iconografía que más ha perpetuado la idea del psicoanálisis como método que carece de evidencia empírica. Una película curiosa que trata el tema sería “Regression” (Alejandro Amenabar, 2015), en ella se hace referencia a la obsesión por tomar estos recuerdos como reales sin tener en cuenta factores externos ni influencias y en particular a varios casos ocurridos en los 80 en los que hubo una psicosis sugestiva general que hizo a mucha gente creer que había tenido contacto con sectas satánicas que luego se demostró no tener ningún tipo de veracidad. Por este caso y muchos otros, en los 90 se llevaron a cabo numerosos estudios que cambiaron la forma de ver estos recuerdos, según los investigadores Shobe y Khilstrom, tendemos a recordar mucho más los recuerdos traumáticos más que olvidarlos, contradiciendo muchos años de falsas creencias.

La idea actual sobre la conciencia y los recuerdos reprimidos es que no hay forma de forzarnos a recuerdar algo que sucedió en nuestro pasado de forma consciente o inconsciente, al intentarlo mucho, podemos crear falsos recuerdos de los que hay evidencias en algunos casos clínicos de cosas que nunca sucedieron, es decir, no hay forma alguna de diferenciar entre un recuerdo reprimido y otro inventado, es por ella que toda esta ciencia surgida alrededor de la memoria perdida está en fase de decadencia. Seguimos sin saber si las personas con recuerdos reprimidos pueden siquiera recordarlos.

Ma1 Hombres Chaqueta Clásico Ligero Vuelo De De Piloto Bombardero para para De Blau De Bombardero Hombre Acolchado Chaqueta De Chaqueta Bombardero N1 Confía más en tu instinto que en tus recuerdos

Nuestro cerebro tiene una base genética muy rica que, según los expertos, se basa en “recuerdos genéticos” de pasadas generaciones, se trata más de intuiciones y sentimientos, algo muy difícil de medir. A pesar de ello los investigadores aseguran que hay más fiabilidad en lo que nuestro instinto nos dice que en ningún recuerdo reprimido, es decir, el sentimiento que te produce alguien a quien conoces a veces tiene más verdad que cualquier recuerdo que en base a tu razón puedas recordar. Otra posibilidad es la dada por la psicóloga Louann Brizendine en sus libros “El cerebro masculino” y “El cerebro femenino” en las que asegura que “las zonas del cerebro que menos usamos se acaban atrofiando”. Por ello recuerdos que llevamos años olvidados son más difíciles de recuperar y a la vez es bastante probable que los recordemos “contaminados”.

Al hablar de cine, quizás la mejor y más famosa película sobre la memoria sea “Rashomon” (Akira Kurosawa, 1950), en ella se recrea la misma escena, un asesinato en el bosque, desde tres perspectivas distintas, siendo las tres historias contradictorias y con variaciones, ¿cuál es la verdadera, si es que hay una?. Otro gran ejemplo sería la película más famosa de Krystof Kieslowski “Azul” (1993) en la que Juliette Binoche revive el trauma de un accidente que se llevó a su familia a través del color y la música, como si una imagen la hiciera revivir la sensación, una metodología mucho más abstracta que sin embargo guarda un mensaje mucho menos racional y más emocional.

En definitiva, ¿Quieres saber si tienes algún recuerdo reprimido? a día de hoy no podemos determinar si es posible recordar mediante terapia de regresión aunque todo apunta a que no es fiable. Por ello, nos quedamos con las sabias palabras de Alejandro Jodorowsky: “Escucha más a tu intuición que a tu razón, las palabras forjan la realidad pero no la son”.